País: Chile
Fecha: 2018-06-03
Medio: El Mercurio _Valparaíso – Domingo
Sección: Suplemento – Entrevista
Página(s):4-5
Centimetraje:  37×52 cm

José Luis Murillo, gerente general de Esval:

«Aunque sea un año seco, el suministro de agua está garantizado»

Afirma que los usuarios de la sanitaria «nunca han tenido un corte por la sequía y no lo van a tener», y detalla el sofisticado y millonario proyecto que asegura que el embalse Los Aromos siempre tendrá reservas para respaldar el abastecimiento en la zona.

Año seco y frío es el pronóstico conocido hasta ahora para 2018. El jueves 31, el informe pluviométrico del Servicio Meteorológico de la Armada registraba 50,7 milímetros de agua caída a la fecha en Valparaíso, en circunstancias que un año normal debería totalizar 107,1 mm. Mientras, el agua ralea en los embalses y crecen los conflictos por la disponibilidad del recurso en una región que tiene a 24 de sus 38 comunas (63%) con decreto de escasez hídrica.

¿Tendremos agua el próximo verano? ¿Nos aproximamos a un escenario como el de 2015? Verdadero y falso, en el mismo orden. Así lo afirma el gerente general de Esval, José Luis Murillo, quien recientemente fijó en el año 2040 el día cero para esta zona, a propósito del duro racionamiento que sufre la gente que quedó sin ella en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Un plazo que condiciona a la ejecución de acciones oportunas y pertinentes para que el día cero pueda aplazarse una y otra vez.

«Si no se toman las medidas adecuadas, todas las ciudades tienen un día cero. Con el proyecto Los Aromos ($24 mil millones para que nunca falte agua en Los Aromos y erradicar los episodios de turbiedad), nuestro día cero hoy, en un escenario pesimista, sería 2040. Pero no podemos esperar ese año con las obras que tenemos hoy. Nos queda de aquí a 2030 para postergarlo hasta 2050, y luego tenemos que ir pensando permanentemente qué hacer para que el día cero esté, ojalá, otros 20 años más hacia adelante. Esa es nuestra obligación», sostiene.

EL AÑO CRÍTICO
– El primer semestre de 2015 fue el momento más crítico de sequía de las últimas décadas. ¿A cuánto estuvimos del racionamiento?

– Yo diría que estuvimos a meses. Nuestras fuentes en ese momento estaban sumamente deprimidas, Los Aromos estaba totalmente vacío, al igual que Peñuelas. Y como la situación duraba mucho tiempo las napas subterráneas también lo estaban.

– ¿Tenían un plan de acción?

– Teníamos preparado un plan que incluso llegamos a ver con la intendencia, con varios senadores, y tuvimos una reunión con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), donde planteamos que había medidas radicales que adoptar que pasaban prácticamente por la intervención del río Aconcagua, porque no había forma de sacar agua de ningún lado. Esta es una realidad que tenemos que considerar siempre: el consumo humano es sólo entre el 6% y 8% del agua total, después de agricultura, la industria, la minería, que son los grandes consumidores a nivel mundial. Estamos hablando del cambio climático y la progresiva desertificación -lo que se llama la mega sequía- que es un problema de todos.

– ¿Qué hacer en ese escenario?

– No podemos pretender que haya un actor aislado en el sistema que encuentre una solución milagrosa. Tenemos que aprovechar estos años, en que a pesar de que siguen siendo secos y no exentos de dificultades contamos con una cierta capacidad reservada que nos asegura que el próximo verano no vamos a tener ningún problema, para mirar hacia adelante y tener la certeza de que esos problemas no se van a producir en 10, en 20 ni en 30 años. Debemos ver cuáles son las medidas que hay que tomar en cada tiempo.

– Con el déficit de agua caída y un pronóstico de año seco y frío, ¿nos estamos acercando a 2015, el año que vivimos en peligro?

– No, yo creo que estamos en una situación muy distinta. Porque no hemos perdido el tiempo ni hemos estado mirando al cielo desde entonces. Hemos desarrollado fuentes alternativas y hoy tenemos una compañía muchísimo más robusta, con más alternativas de suministro de las que teníamos en 2015. Desgraciadamente las fuentes no se pueden generar de un día para otro. Son inversiones que demandan un largo periodo de desarrollo. Quizá uno de los errores que cometimos durante la sequía de siete años anterior fue ir generando soluciones para el año siguiente y el siguiente, las que empiezan a quedar pequeñas. Desde entonces, nuestra obsesión es que eso no nos vuelva a ocurrir. Ahora las que hemos ido desarrollando son no para pasar el verano siguiente ni para solventar una emergencia, sino para mirar cómo afrontamos la escasez hídrica en un periodo de 10, 20 ó 50 años.

PROYECTO LOS AROMOS
– ¿Las obras por $24 mil millones para conectar Los Aromos con la planta de producción de Concón cómo mejoran el abastecimiento de la región si ese embalse está virtualmente seco?

– Lo que consigue la tubería de acero de 13 km de extensión, cuya primera fase entre Colmo y la planta de Concón ya está terminada, es que Los Aromos no esté nunca seco, optimizando su llenado y mejorando la eficiencia en el uso del agua embalsada. Aromos es el gran pulmón de agua que utilizamos durante los meses de verano. El consumo y la producción de agua son contra cíclicos. Cuando más agua lleva el río por lluvias y deshielos -tenemos el mejor embalse posible que es la nieve de la cordillera- es cuando tenemos menos demanda porque hay menos población flotante. Y cuando mayor es la demanda, porque hace más calor y hay más población, el Aconcagua viene más débil…

– ¿Cómo operaba el sistema hasta la llegada de este proyecto?

– En la época de mayor demanda, desde el embalse Los Aromos lanzamos agua por el estero Limache para aumentar el caudal del río Aconcagua, que captamos en la planta de Concón. Pero el agua se infiltra en el estero y, en el mejor de los casos, de cada 10 litros que enviamos sólo recogemos cuatro en la planta. Perdemos más de la mitad del agua que hemos acumulado durante el invierno. El otro problema es que Los Aromos tiene un llenado muy complejo porque no está ligado al río directamente, sino a través de una serie de canales de riego de 30 ó 40 km que terminan en el embalse. Cuando escasea la lluvia o por el Aconcagua escurre poco caudal, prácticamente toda el agua la consumen los canales de riego y a Los Aromos no llega nada.

– ¿Cómo operará entonces el nuevo sistema?

– La tubería es reversible. Durante los meses en los que el agua del río se está yendo al mar y pasa por delante de la planta de Concón, recogemos el caudal y lo bombeamos al embalse, de modo que, al llenado por la vía de los canales de regadío, añadimos dos meses de traslado permanente de agua hacia Los Aromos a través de ella. Es una manera de asegurar que al menos 15 millones de m3 van a poder ser llevados directamente al embalse y vamos a garantizar esa cantidad para el uso. Con este proyecto podemos asegurar provisión de agua para el Gran Valparaíso hasta el año 2040, considerando el crecimiento previsto de la demanda.

– La tubería reversible también tendrá otra función.

– Tenemos dos grandes efectos del cambio climático, la sequía y la turbiedad. Si hay turbiedad en el Aconcagua, al enviar el agua de Los Aromos por el estero Limache, estamos vertiendo agua al barro y no somos capaces de independizar las dos fuentes. La primera fase del proyecto que inauguramos ahora permite que la tubería capte el agua de Los Aromos en el estero Limache, por lo que no se mezcla con el agua turbia del río. Es decir, la primera fase del proyecto ya sirve para esta función.

– O sea, adiós a los episodios de turbiedad.

– Adiós turbiedad. Afortunadamente hemos conseguido, con varias baterías de pozos, luchar contra los eventos de turbiedad en forma bastante eficiente. Esta primera fase de la nueva tubería no sólo nos permite una mayor seguridad sino que también una seguridad más prolongada ante eventos de turbiedad extrema en el Aconcagua.

ALJIBES EN LA MIRA

– ¿Han tenido que comprar agua para asegurar el suministro a sus usuarios?

– Hemos tenido que comprar agua. Tenemos un plan de recursos hídricos que tiene varios pilares, el desarrollo de la infraestructura, el desarrollo y formalización de derechos de agua, y además hacemos un balance oferta/demanda de cada una de las localidades con nuestras fuentes. Si es necesario, hay que buscar las alternativas para asegurar el suministro, acuerdos de largo plazo con algún otro productor, con alguna minera, que nos puede proveer agua para el consumo. Y en algunos casos concretos ha habido que utilizar apoyo de camiones aljibe.

– ¿Distribución mediante aljibes?

– No. Quiero aclarar que cuando hemos utilizado el apoyo de aljibes por escasez hídrica, en ningún caso hemos llevado el camión a dar servicio al cliente. Lo que se hace es llevar el agua desde el camión a nuestra planta de producción, de manera que en vez de ingresar agua de río o de pozos, ingresa agua desde aljibes; allí se trata y se distribuye a través de las redes a nuestros clientes. Muchas veces se piensa que estamos entregando agua a los usuarios con camiones aljibe y que además ponemos en peligro su bienestar porque les podemos entregar calidad inadecuada. En ningún caso hemos hecho de eso.

– ¿Tampoco cortes de agua debido a la sequía?

– Nunca, ninguno de nuestros clientes ha tenido un corte de agua debido a la escasez hídrica, ni un solo día. Y nadie ha pagado un peso más en su tarifa por las circunstancias que hemos tenido que vivir para dar el suministro en los peores momentos.

TARIFAS DEL AGUA
– En 2014 el valor promedio del metro cúbico de agua al cliente en el área de concesión de Esval era de unos $1.000. ¿Cuánto cuesta ahora?

– Exactamente lo mismo. Ahora tenemos otro proceso tarifado, que se realizan cada cinco años. Hay una fórmula de indexación entre periodos tarifarios basada en un polinomio para que se ajuste a los costos, pero prácticamente no ha habido indexación, entonces el precio es el mismo.

– A mayor sequía, mayores inversiones y costos. ¿Significa que también subirán las tarifas de los servicios sanitarios?

– Lo lógico es que si hay inversiones que son necesarias para mantener el suministro, ellas sean recogidas en la tarifa. Estamos hablando de incrementos en general pequeños, de entre el 2% y el 5% de tarifas que son las más bajas de la OCDE, con el mejor de los servicios. El nivel de cobertura y calidad de agua potable, recolección y tratamiento de aguas servidas, que es prácticamente el100% en todo el país, es algo que no tiene nadie en Latinoamérica ni en muchísimos lugares del mundo. Es del nivel que tienen Alemania, Holanda, Estados Unidos o Canadá.

EL PRÓXIMO VERANO
– ¿Está asegurado el abastecimiento para el próximo verano, aunque sea seco el año?

– Aunque sea seco el año, el abastecimiento está totalmente garantizado. Lo peor que nos puede pasar es que tengamos que llevar algún camión aljibe a nuestra planta para apoyar el suministro en alguna zona en momentos de máxima demanda. Pero tenemos un análisis detallado de cada localidad y no hay ninguna que tenga peligro de desabastecimiento, como no lo ha tenido nunca ninguna de nuestras localidades. Nunca ha habido un cliente que haya abierto la llave y no haya salido agua por razones de escasez hídrica.

– ¿Tampoco en Petorca?

– Los clientes de Esval en la Región de Valparaíso, incluida toda la gente que vive en Petorca, Chincolco, Cabildo, zona que está en boca de todo el mundo por los problemas del agua, nunca han tenido un corte por la sequía y no lo van a tener porque es nuestra responsabilidad que así sea. Y no han tenido ni van a tener un camión aljibe en su casa entregándoles el agua. La van a recibir como la han recibido siempre, por la llave, por la red, con absoluta garantía de calidad y continuidad.

Recuadro
«Lo lógico es que si hay inversiones que son necesarias para mantener el suministro, ellas sean recogidas en la tarifa. Estamos hablando de incrementos en general pequeños, de entre el 2% y el 5% de tarifas que son las más bajas de la OCDE, con el mejor de los servicios».
«En el año 2015 estuvimos a meses del racionamiento. Nuestras fuentes estaban sumamente deprimidas, Los Aromos estaba totalmente vacío, al igual que Peñuelas. Y las napas subterráneas también lo estaban».CÓMO APOYAR A COMUNIDADES EN LA PROVINCIA DE PETORCA• ¿El Estado nunca les ha planteado incorporar las comunidades de Petorca que no tienen agua a su zona de concesión?
– No podemos ampliar la concesión a zonas que no sean urbanas. No podemos suministrar agua en zonas agrícolas por la vía regulada porque el sistema está pensado sólo para zonas urbanas o de ampliación urbana. Pero creo que no podemos ser ajenos al problema de la debilidad de algunos sistemas de agua potable rural (APR).• ¿Qué podrían hacer?
– Tenemos conectados algunos sistemas de APR con nuestra red, de manera que si bien no hacemos la distribución interna, sí tenemos una conexión que les permite que la fuente sea nuestra red y luego ellos distribuyen. Lo que queremos hacer, y de hecho tenemos un plan, es ser la fuente de respaldo, o en algunos casos la fuente principal, de todos aquellos sistemas de APR que tengan una cierta cercanía con nuestra red y donde nosotros pensemos que probablemente lo más eficiente para ellos sea desarrollar instalaciones que les permitan estar conectados a nosotros. No distribuiríamos dentro del APR, pero seríamos una fuente.»TENDREMOS CADA VEZ MENOS AGUA DISPONIBLE»• «La disponibilidad de agua va a la baja y ese es un problema del país que afecta a todos los actores. A los grandes y pequeños agricultores, a la industria y por supuesto a las empresas sanitarias. Es evidente que si el clima sigue cambiando como hasta ahora, vamos a tener cada vez menos agua disponible. De nada sirve estar haciendo acusaciones o esconder la cabeza, sino que es algo que tenemos que discutir y compartir todos. Y si el agua no da lo suficiente, también tenemos la obligación entre todos de priorizar. La duda sobre la priorización del consumo humano ya no existe, todo el mundo tiene claro que el consumo humano tiene que ser priorizado. Y después hay que ver cuánta es el agua disponible y cómo conseguimos que lo que se desarrolle no sea insostenible. Creo que lo que nos falta a todos, incluidas las sanitarias, es sentarnos en torno a una misma mesa y hablar de cuál es la situación. No es que la genere nadie, la situación es como es y tenemos que hacernos cargo de que eso es así».

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