Biofactorías de Aguas Andinas: Un modelo de economía circular al servicio de Santiago

A través de las aguas descontaminadas en sus biofactorías, la compañía de servicios medioambientales busca implementar a futuro soluciones sostenibles que permitan enfrentar en mejores condiciones los episodios de escasez hídrica como el que afecta actualmente a la Región Metropolitana.

En su búsqueda permanente por optimizar recursos y llevar la economía circular a su máxima expresión, proponiéndose la meta de alcanzar la emisión cero, en 2017, Aguas Andinas inició la transformación de sus plantas de descontaminación de aguas servidas de Santiago, en biofactorías.

¿De qué se trata? De un modelo pionero de la industria sanitaria en el mundo, con el que la compañía de servicios medioambientales alcanzó el tratamiento de 100% de las aguas residuales de la ciudad y la transformación de la totalidad de sus desechos en recursos tales como: agua limpia para riego, biosólidos para la agricultura o para regenerar suelos degradados, gas natural para el uso residencial en la ciudad, y para producir energía eléctrica y térmica. Este fue un importante paso que le permitió dar un giro en su enfoque y ajustarlo al valor de la sustentabilidad, además de suscribir a los principios de la economía circular, convirtiéndolas en un importante centro productor de recursos que no generan residuos ni impactan al medio ambiente y que, además, permiten su autoabastecimiento en materia energética.

Hoy, dos años más tarde, y en el escenario de sequía extrema que vive el país luego de experimentar uno de los inviernos más secos de los últimos setenta años, especialmente en la zona central, estas biofactorías cobran aún más relevancia. Ello, porque en el largo plazo, Aguas Andinas busca apostar por la reutilización de las aguas descontaminadas en ellas con la finalidad de cubrir las necesidades de riego de parques, plazas y jardines públicos, convirtiéndolas en un recurso valioso que permitirá enfrentar en mejores condiciones la escasez hídrica. ‘Estamos muy orgullosos de los resultados que hemos logrado con las biofactorías. Cuando las inauguramos, fueron pioneras en su tipo en el mundo, pero ya están siendo replicadas en otros países como un modelo de economía circular llevado a su máxima expresión.

Sin duda, el recurso más preciado que obtenemos de ellas es el agua servida descontaminada, la que debe ser reutilizada para convertirse en un verdadero recurso. Por ello, estamos estudiando diversos proyectos que permitan su uso, tanto para el riego tecnificado en la agricultura, como para el riego de parques, plazas y jardines, transformándola en un recurso valioso que será un aporte para combatir la sequía que azota al país’, señala Alberto Blanco, director de Planificación Sustentable, Estructura y Tecnología de la compañía. Pero hay más. Como parte del compromiso con el medio ambiente que posee Aguas Andinas, la biofactoría Gran Santiago de la Farfana cuenta con una laguna ambiental en la que conviven más 32 especies de aves, velando también por el cuidado hacia la biodiversidad.

RECONOCIMIENTOS

Actualmente, Aguas Andinas cuenta con cuatro biofactorías dentro de la Región Metropolitana: La Farfana, en Maipú; Mapocho Trebal, en Padre Hurtado; El Rutal, en Tiltil, y La Florida, esta última de agua potable, las que han tenido un importante impacto tanto a nivel nacional como internacional. De hecho, la compañía fue reconocida en diciembre pasado por la ONU durante la COP 24, en Polonia, premio que le fue otorgado en la categoría Salud Planetaria, como un ejemplo para el resto del mundo en el trabajo para combatir el cambio climático. Además, recibió el Premio Nacional de Innovación, entregado por AVONNI.

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