País: Chile
Fecha: 2017-05-07
Medio: El Mercurio _Valparaíso
Sección: Actualidad
Página(s): 8-9
Centimetraje: 39×46 cms

ENTREVISTA. JOSÉ LUIS MURILLO, gerente general de Esval se refiere al plan de inversiones de la sanitaria:

«El proyecto de Los Aromos nos va a permitir asegurar el suministro de agua hasta el año 2040»

Claudio Ramírez

Un plan de inversiones por US$ 396 millones hacia el 2021 forman la base de la estrategia que desarrolla la sanitaria Esval y que busca, como define la propia empresa, dar robustez y seguridad hídrica a la región en un escenario complicado por los fenómenos de la sequía y el cambio climático.

En promedio se trata de US$ 79 millones por año, que están destinados a obras como nuevas redes de agua potable, plantas elevadoras y mejoras en las de aguas servidas (Placilla, Zapallar, Papudo y Rinconada). A ello se suma la construcción de 15 nuevos estanques y la modernización de 21 plantas de aguas servidas y potable.

En el quinquenio también se prevé renovar 227 kilómetros de redes de agua potable, 19,6% más que en el quinquenio anterior y se cuentan iniciativas de expansión ya en curso como Maitencillo y Loncura.

Pero hay otro plan en que la sanitaria viene trabajando hace tiempo y respecto al cual por primera vez revela detalles. Se trata de Los Aromos, un proyecto de aproximadamente US$ 29 millones que, entre otras ventajas, permitiría asegurar el suministro de agua potable para el Gran Valparaíso hasta el 2040. «Es una inversión que aporta una seguridad a la región que no podemos dejar pasar», adelanta el gerente general de Esval, José Luis Murillo.

PLAN DE INVERSIONES
– En marzo la empresa concretó una colocación de bonos en el mercado local por un total de US$ 47,8 millones. ¿En qué condiciones se hizo y para qué van a servir esos recursos?

-Básicamente multiplicamos por dos nuestro nivel de inversión. Estábamos haciéndolo a un ritmo del orden de los $30 mil millones anuales hace cuatro o cinco años y ahora estamos cerca de los $70 mil millones. Eso quiere decir que estamos invirtiendo prácticamente todos nuestro EBITDA (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization, y en español: Beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) y es más que la caja que generamos. O sea, tenemos la necesidad de endeudarnos para seguir ese ritmo de inversiones. Entonces lo que hacemos con estas colocaciones es pagar deuda que vence en una determinada fecha… y el adicional para financiar nuestro plan de inversiones.

-¿Qué características tiene este plan?

-Tenemos un plan muy relevante. No estamos hablando de inversiones puntuales durante un año, sino que tenemos un ritmo continuo de inversión muy relevante. Las compañías sanitarias en general y Esval en particular están destinando cifras por encima de sus propios resultados, es decir, que se están endeudando además de la caja que pueden generar con su negocio normal para seguir con ese esfuerzo que, creo, a nivel de compañía es el más importante de toda la región.

-¿Eso responde al cambio climático, a mantener fuentes de alimentación?

-Diría que las empresas sanitarias en general tienen siempre una fuerte inversión, derivada de que deben tener sus infraestructuras operando y mantenidas de forma permanente. En el caso de la Quinta Región estamos ante un cambio climático, en la transición de una zona con una cantidad razonable de agua hacia un nuevo escenario de desertificación, que nos obliga a buscar capacidad adicional para superar un cambio que nos lleva a una condición en que las fuentes superficiales prácticamente desaparecen y las subterráneas, se ven muy mermadas en su rendimiento y calidad. Entonces, debemos mirar permanentemente qué inversiones debemos realizar para seguir dando el suministro a nuestros clientes. En estos años, y pese a la sequía, no se le ha cortado ni un solo minuto a ningún cliente por falta de agua. Lógicamente existen cortes, pero derivados de mejoras o emergencias. Nos hemos preocupado de que eso sea así porque sabemos que es nuestra responsabilidad.

¿Qué acciones están tomando para asegurar el suministro?

-Las fuentes que había en todo el litoral norte prácticamente han quedado secas y el suministro se alimenta de dos grandes instalaciones que son la planta de Las Vegas (Llay-Llay), que toma agua del Río Aconcagua, y la Planta de Concón que se alimenta del mismo. En el caso de esta última, tenemos una conexión indirecta del embalse Los Aromos donde se puede hacer una acumulación durante los meses de más lluvia. A través del estero de Limache se lanza esa agua hacia el Aconcagua para que cuando el flujo superficial decrezca podamos utilizar esa agua. También estas inversiones de los últimos años han apuntado a dotarnos de fuentes subterráneas -en la cuenca del Aconcagua- cercanas a Concón, de manera que cuando el río no lleva agua, no pensásemos solo en Los Aromos, porque hace año y medio el embalse estaba prácticamente seco. Lo que hemos hecho es desarrollar una serie de pozos para suplir eso.

-¿Y qué rol juega la ampliación del embalse Los Aromos?

-Es un proyecto muy relevante para el Gran Valparaíso, e incluyo a La Ligua, de conseguir que Aromos tenga una seguridad de llenado y una futura ampliación. Para eso estamos participando con la DOH (Dirección de Obras Hidráulicas), haciendo estudios para ver la situación del embalse y su posible crecimiento de manera que podamos pasar de los 35 millones de m³, que es su capacidad actual, a 60 millones de m³. Pero además, nos estamos preocupando de pensar cómo asegurar el que se llene todos los años.

HASTA EL 2040
-Eso está dentro de sus planes…

-Tenemos un proyecto muy interesante que estamos discutiendo con la Superintendencia y la DOH de hacer una conexión directa entre el embalse Los Aromos y la planta de Concón, a través de una tubería. Eso, primero nos va a permitir evitar pérdidas por el camino, es decir que el agua en vez de echarla al estero Limache y al río, con las pérdidas e infiltraciones que eso pueda suponer, vaya directamente de Los Aromos a la planta sin perder una gota; pero además estamos reformando ese proyecto y haciéndolo con una tubería reversible que nos permita, en los meses que el río va con mucha agua que al final se «pierde» en el mar, poder bombearla desde el Aconcagua hacia Los Aromos, de manera que nos aseguremos que aunque no llueva, el embalse se llene y así tener el pulmón necesario en los meses en que no hay lluvias y que el río baja.

-¿Qué costo tiene esa inversión?

-Es bastante caro (US$ 29 millones), pero creo que es una inversión que aporta una seguridad a la región de Valparaíso que no podemos dejar pasar. Y estamos dispuestos a hacerla porque nos daría seguridad hídrica para el Gran Valparaíso hasta el año 2040, según nuestras estimaciones de demanda.

-¿Implicaría un alza de tarifa?

-Si se realiza en esos términos puede tener un incremento de tarifa en torno al 2%, es decir que estaríamos diciendo que los ciudadanos de Valparaíso estarían pagando, en vez de $1 el litro, $1,02. Creo que estamos hablando de cantidades en que no debemos preguntarnos si lo hacemos o no, sino cómo y cuándo lo hacemos.

-¿Por qué?

-La fuente fundamental para el Gran Valparaíso es Peñuelas y hoy está totalmente vacío, pese a lo que ha llovido en estos meses. La realidad está cambiando y no podemos permitir que dentro de dos o tres años nos encontremos con un embalse Los Aromos también vacío porque el flujo del aporte del estero Limache o los canales de regadío que le llenan, no hayan sido suficientes y nos encontremos con un problema. Tenemos la obligación de ver cómo hacemos para que, con seguridad ese embalse esté lleno para aportarnos agua durante los meses más secos y rellenarlo durante los más húmedos. Los Aromos es una herramienta fundamental y con este proyecto conseguiríamos todos los objetivos porque además nos permitiría luchar contra los eventos de turbiedad que hemos conseguido salvar bien con las fuentes subterráneas que hemos desarrollado durante la época de sequía, pero que con este proyecto estaría mucho más asegurado todavía.

LOS PLAZOS
-¿Cuándo podría concretarse ese proyecto?

-Estamos discutiendo con la Superintendencia cómo desarrollarlo. Es una tubería de 15 kilómetros aproximadamente y ya hemos avanzado mucho en cuánto a la ingeniería, a expropiaciones de terrenos, tenemos diseñado por dónde iría la tubería, etcétera, y lo que estamos viendo ahora con la Superintendencia es dividir la iniciativa en dos etapas.

-¿Qué objetivo tiene aquello?

-Hacer uno de manera inmediata, que es el último tramo de la tubería. Esto nos permitiría meter parte del agua subterránea que tenemos en ella y llevarla directamente a la Planta de Concón para evitar, desde ya, los eventos de turbiedad. Hemos conseguido contener los efectos en nuestros clientes por este motivo en un 5%. La fortaleza de nuestros sistemas ha logrado eso, pero queremos llegar a cero. Con este proyecto, y en particular con el último tramo de esa tubería, conseguiríamos evitar los sucesos de turbiedad.

-¿Cuáles son los plazos entonces?

-Buscamos comenzar los estudios de ingeniería asociados al primer tramo para que esté desarrollado en un par de años o tres, de manera que si tenemos eventos de sequía y el embalse empieza a bajar, seamos capaces de manejar esa situación. Además, esto hay que coordinarlo con los estudios de la DOH porque, como se van a realizar obras en el propio embalse, es relevante que la bocatoma, es decir, que la extracción de agua que vamos a hacer a través de esa tubería, esté coordinada con las obras que se van a desarrollar en el embalse. Por tanto, esto hace todo compatible. Evitamos turbiedades ya, tenemos el embalse lleno, coordinamos con la DOH las obras que ellos van a realizar en el embalse y, cuando eso suceda, hacemos el resto de la tubería y quedamos con una obra que nos dará seguridad de suministro hasta el año 2040, algo relevante en un escenario de sequía progresiva.

-¿Realmente se ve factible?

-Esta inversión no está contemplada hoy dentro de nuestro plan de inversiones, pero es algo que inmediatamente, en el momento que sea un acuerdo llevarlo adelante, sin duda vamos a acometer y, si tuviésemos que buscar financiamiento adicional para esa obra, lo haremos.

-Con todo, la posibilidad de racionamiento es algo probable o se aleja definitivamente…

-Definitivamente es mucho decir. Hemos sido capaces de mantener ese fantasma no lejos, sino que controlado. Ahora estamos en una situación mucho mejor y los planes que tenemos a cinco, a diez años, nos están haciendo desarrollar inversiones e incluirlas en nuestro plan, buscando escenarios negativos en los que a pesar de todo seamos capaces de dar el suministro. Pero no cabe duda que si las circunstancias nos llevan a situaciones muy extremas tenemos que pensar, y ya lo estamos haciendo, en cuáles son las alternativas. Pero en el último extremo Chile tiene una ventaja y es que prácticamente siempre le queda cerca el mar. Y en ese sentido estamos desarrollando los estudios para que si esa situación llega, estemos preparados .

-Desalar agua del mar…

-No hay ningún problema para desalar agua de mar, el problema es de costo, pues las instalaciones son caras, ya que el tratamiento del agua es muy intensivo en energía eléctrica y eso hace que la tarifa suba y hay que ver cómo lo acometeríamos. Es decir, si lo hacemos exclusivamente con financiación privada, que se va a traducir en aumento de tarifas, o hay una subvención pública planteando un modelo mixto donde el cliente sólo se vea afectado por una parte del incremento de costo. Pero, por fortuna, la solución técnica es clara y hasta ahora es un escenario extremo que no es el que tenemos hoy.

-Las empresas de agua o de luz tienen un estigma respecto, sobre todo, a las tarifas, ¿qué opina de ello?

-Nos falta hablar con cierta claridad de los temas. El del agua incluye muchos ingredientes para que la discusión tienda a politizarse y exista la posibilidad de demagogia o de poner opiniones encima de la mesa sin el conocimiento adecuado. Estamos hablando de un bien que es un derecho humano, de un servicio que afecta de manera muy relevante a la calidad de vida de las personas, de empresas que por su naturaleza y la enorme infraestructura que requieren son un monopolio natural, lo cual mete una guinda al final en el pastel. La tarifa es una de las más bajas de las OCDE siendo que muchos países no tienen el nivel de servicio de las sanitarias en Chile. Tan equivocado sería decir que no hay posibilidades de mejora como decir que es un modelo perverso que busca el enriquecimiento del privado a costa del pobre cliente. Creo que es ni una cosa ni la otra. Es hacer las cosas bien.

-La Cámara aprobó, a petición del diputado Urrutia, enviar a la Superintendencia una solicitud para supervisar la calidad del agua en Viña del Mar y Concón ¿Qué opina de ello?

-Creo que las discusiones hay que tenerlas abiertamente y hay que poner todos los temas arriba de la mesa, porque al final el modelo sanitario tiene una ley que es bastante redonda y robusta. Hay que decir que tenemos análisis todos los días, todas las horas y tenemos absolutamente claro interna y externamente con fiscalizaciones de las Superintendencias de Medio Ambiente y Salud que el agua tiene una calidad perfecta. Poner eso en duda es generar una inquietud falsa en los clientes.

Recuadro :

Los Aromos es una herramienta fundamental y con este proyecto conseguiríamos todos los objetivos porque además nos permitiría luchar contra los eventos de turbiedad». José L. Murillo, Gerente General de Esval.

US$ 29 millones es el costo que tiene el proyecto que plantea conectar Los Aromos con la planta de Concón.

650.000 hogares son clientes de Esval en la región, cada uno consume en promedio 15 mil litros de agua al mes.

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