País: Chile
Fecha: 10-06-2019
Medio: El Llanquihue (Puerto Montt)

Essal: «Se han dado pasos, pero queda mucho camino por recorrer»

Desde Canarias, España, Gustavo Gómez llegó el 1 de mayo de 2018 a Chile. Su destino, 15 días después, fue Puerto Montt, para incorporarse a la Empresa de Servicios Sanitarios de Los Lagos (Essal). Lo trajo un plan de transformación de la estructura organizacional de esa compañía. «Pasó de una toma de decisión muy centralizada, a implantar los territorios y una serie de objetivos más locales, que permitirán afrontar los retos que nos estábamos encontrando», resumió el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (similar a la ingeniería Civil). En ese proyecto se creó la Gerencia de Gestión de Servicios, con influencia en el área territorial, así como en las gerencias de Operaciones y de Clientes, tarea que se le encomendó a este profesional andaluz, de 46 años.

La experiencia acumulada en ese cargo, le permitió ser considerado como el sucesor de Hernán König en la Gerencia General de la sanitaria, con cobertura en 32 localidades, con una población de 630 mil habitantes, entre las regiones de Los Ríos y de Los Lagos. Desde el pasado 1 de junio que Gómez pasó a comandar esta empresa que controla Aguas Andinas. «Es un reto muy bonito. Lo tomo con mucha ilusión. Hernán (Kónig) me ha dejado mucho camino recorrido. Queda por hacer, pero sobre todo con mucha ilusión y motivación en que el camino que nos queda va a ser bastante interesante».

– ¿Qué es lo que queda por hacer?

– Seguir comunicando a la comunidad y a las instituciones, la problemática que tenemos. El foco número uno que seguimos teniendo en Essal es intentar llegar a un acuerdo que nos permita seguir trabajando en la solución de la problemática del agua lluvia. No nos podemos engañar que ese es el reto mayor. Se han dado pasos, pero queda mucho camino que hacer, sobre todo de «evangelización». Es verdad que ha llegado el mensaje, que la gente entiende la problemática de aguas lluvia en su aspecto global; pero seguimos viendo, en un feedback que nos llega de estos territorios, que todavía queda camino.

– Otro problema que afecta recurrentemente a la población es la rotura espontánea de cañerías. ¿cómo atacarán ese problema?

– Ese es uno de los objetivos que queríamos mejorar, cuando arrancamos con el plan de transformación, en nuestros tiempos de respuesta en esas roturas. El problema no es tan sencillo, pueden ser muchos aspectos; pero el que más afecta son los trabajos de terceros. Porque el sur de Chile son ciudades en expansión, que tienen muchas instalaciones, mucha construcción y muchas veces esas obras nos rompen infraestructura. Al final, quien sufre por esos cortes de agua es el cliente. Tenemos proyectos lanzados, con los que queremos implementar tecnología nueva que se está usando en otros lugares de Chile, con lo que se va a intentar afrontar esas reparaciones, disminuyendo al máximo los tiempos de corte o sin llegar a cortar el agua. Las roturas siempre van a existir, eso está en el ADN de la compañía, pero vamos a intentar que afecten al menor número posible de dientes.

-¿Hay cobertura total en la red de agua potable?

– Todos los que están en el territorio operacional, tienen cien por cien de cobertura. Ten en cuenta que los núcleos urbanos de las ciudades, a veces son más grandes que los territorios operacionales de la sanitaria. Se definieron en su momento, pero las ciudades han ido creciendo.

DESCARGAS ILEGALES

– ¿De qué manera esperan asumir el desafío que representan las descargas que mantienen en el borde costero de Puerto Montt?

– Estamos en un trabajo permanente y continuo, acompañando a la Municipalidad en ese catastro de descargas. Es más, nosotros hicimos un levantamiento que pusimos a disposición de las autoridades. Tenemos ahí 15 puntos de descarga, pero creo que se levantaron 60 o 70 puntos de ductos de aguas servidas, de viviendas particulares, industria, etcétera, que van ala costanera. Estamos analizando el funcionamiento de nuestras plantas de tratamiento de aguas servidas y monitorizando todas esas posibles descargas. La problemática surge en episodios de lluvia, pero estamos acompañando, cuando se nos invita, las mesas de trabajo, como la que la Municipalidad lideró hace un par de meses. Nos estamos poniendo a disposición de ellos, para aportar todo lo que nosotros conocemos.

– ¿Qué piensan hacer con esas 15 descargas?

– Estamos haciendo lo mismo que en otras comunas, que es reducir las conexiones ilegales que puedan existir en nuestras redes; fortalecer, dentro de nuestras capacidades, las plantas elevadoras, para disminuir ese uso de baipás.

– ¿Qué avances existen en el problema que afectó al lago Llanquihue, en Puerto Varas?

– Ha habido una serie de acercamientos con la Municipalidad; se activó un plan este verano, con lo que fortalecimos nuestra infraestructura, para evitar que toda esa agua que no llegaba a las redes, se tuviera que baipasear; y conseguimos prácticamente reducir al mínimo cualquier tipo de alivio al lago Llanquihue. Estamos poniéndonos a disposición de la Municipalidad, para seguir avanzando en una solución pactada, dentro de la capacidad y del marco que tiene la sanitaria, para -con una propuesta que ya tiene la Municipalidad y la Superintendencia (de Servicios Sanitarios)- fortalecer la infraestructura en Puerto Varas y en la Planta de Tratamiento de Llanquihue, con el fin de minimizar al máximo y poder gestionar esta parte de agua lluvia que nos entra, y que es inevitable que lo haga, para evitar que la vertamos al lago, teniendo en cuenta que los vertidos al lago no son de aguas servidas, son de aguas mixtas, en una proporción de siete a uno; es decir, una parte de un litro es de aguas servidas y seis es aguas lluvia. Por lo tanto, tiene una carga orgánica muchísimo menor que una de aguas servidas. Los baipás se activan cuando hay aguas lluvia y salvo casos muy excepcionales de falla operativa.

-¿Han logrado definir cuántas son las conexiones ilegales que descargaban al lago?

-Ahí llevamos trabajando más de un año y creo que, si no recuerdo mal, son unas doscientas conexiones, entre particulares, comercio e industria e instituciones, que hemos podido detectar que estaban conectados, en muchas ocasiones sin que los propios propietarios lo supieran. Eran conexiones antiguas, que ellos no sabían que estaban hechas.

-¿Qué pasa con estas personas?

– Lo que se ha hecho, ha sido hablar• con ellos y se ha establecido una política de desconexión de todos estos ductos que iban o bien en cámara o a la red de aguas servidas. Pero seguimos haciendo inspecciones periódicas, porque nos siguen apareciendo.

– ¿Esto ha significado un costo para ellos?

– Lo que estamos haciendo es un costo muy menor, porque es hacer una conexión que, como no hay red de aguas lluvia, lo mejor es que vayan a la propia calle.

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