“LOS RESULTADOS DEL DOMINGO NO CAMBIAN NUESTROS PLANES de ser un inversionista de largo plazo en Chile ni tampoco nuestra mirada positiva del país”

 

El ejecutivo de la corporación canadiense que acaba de comprar la sanitaria, dice que exploran oportunidades de inversión en la industria de las energías renovables. Sobre el proceso de caducidad que aún sigue el regulador sobre Essal, asegura: ‘La posibilidad de caducidad de la concesión es parte de los riesgos de la inversión y no hay ninguna garantía’.

En unas dos semanas planea estar en suelo chileno Greg Sorensen, presidente para la Región Oeste de Algonquin Power & Utilities Corp. (APUC) y uno de los ejecutivos clave de la compañía que el pasado 19 de octubre dio por concluida la OPA con la que alcanzaron el 93,96% de la propiedad de la Empresa de Servicios Sanitarios de Los Lagos (Essal).

‘Nuestra entrada a Chile es la extensión natural de la estrategia de internacionalización y un hito muy relevante en el crecimiento de nuestro negocio de servicios sanitarios. Desde hace un tiempo, estábamos evaluando la posibilidad de participar en el sector sanitario en América del Sur y, pese a la pandemia, estamos muy contentos de haber cerrado esta oportunidad y poner un pie en la región’, explica Sorensen, desde Los Angeles, California.

Algonquin adquirió primero el 53,5% de la sanitaria -que opera en la Región de Los Lagos y de Los Ríos-, al comprar directamente ese porcentaje a Aguas Andinas el 13 de octubre. Luego con la OPA -a la que concurrieron otros accionistas, como Felipe Ibáñez- alcanzó el 94%. El restante 6% de la sanitaria sigue en manos de Corfo (5%) y la Tesorería General de la República tiene el 1%. La inversión total de la firma canadiense, que nació en 1997 y que tiene su base de operaciones en Oakville, Ontario, Canadá, totaliza hasta el momento US$ 162,1 millones.

Producto de las restricciones impuestas por la pandemia, la operación se hizo en forma 100% remota y se utilizó toda la tecnología disponible. ‘Nos encantaría haber estado físicamente en Santiago y en las regiones de Los Lagos y de Los Ríos. Lo que más lamentamos es que, debido a la situación actual, no podamos estrechar la mano de los trabajadores de Essal ni con nuestros grupos de interés locales de inmediato’, reconoce el alto directivo.

La compra del grupo canadiense ocurre en momentos en que Essal aún enfrenta un proceso iniciado por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), que podría caducar su concesión, a raíz del prolongado y masivo corte de suministro ocurrido en julio de 2019, cuando un derrame de petróleo en un estanque de la compañía dejó durante 10 días sin suministro a la ciudad de Osorno.

‘La posibilidad de caducidad de la concesión fue parte del acuerdo, es parte de los riesgos de la inversión y no hay ninguna garantía en este sentido; quisiera que la hubiera’, aclara Sorensen respecto de este crucial tema aún pendiente para Essal.

¿Por qué seguir adelante en un negocio cuya concesión puede caducar? Sorensen asegura que confían en sus capacidades para operar el negocio y en la fortaleza económica de Chile. ‘Es una inversión a largo plazo y arreglar las cosas nos va a tomar tiempo, pero la clave es hacer mejoras continuas en la entrega de nuestro servicio. Somos una empresa sanitaria de experiencia, con un fuerte foco en sustentabilidad, y con más de 20 años de trabajo operando activos sanitarios. Esperamos traer nuestra excelencia operacional’, plantea.

La adquisición de Essal es la primera inversión internacional en materia sanitaria de la firma y la llegada al mercado chileno, comenta el ejecutivo, es una extensión natural de los planes de internacionalización. ‘Con Essal como parte de la familia de Algonquin, tenemos una base de más de un millón de conexiones con clientes, y nos entusiasma también el poder seguir creciendo ahí’, detalla.

En este sentido, precisa que son una compañía que provee servicios y también energías renovables y sustentables, y que el plan es expandir sus operaciones en Chile y en Sudamérica. ‘El grupo Algonquin también tiene activos en generación eólica, solar e hídrica, con capacidad eléctrica de más de 2 GW ya instalada y otros 1,6 GW en proyectos de energía renovable hoy en construcción. A medida que salgan oportunidades las iremos evaluando’, desclasifica.

El origen de Algonquin Power & Utilities Corp. se remonta a 1997. Ese año comenzó a operar como un fondo de inversiones, adquiriendo una serie de plantas hidroeléctricas en los estados de Ontario (Canadá), New Hampshire y Nueva York. En 2009, el gobierno de Canadá realizó cambios al tratamiento preferente de impuestos que tenían estos fondos de inversiones, y la entidad se transformó en una corporación. Hoy es una empresa de servicios públicos regulados y energía renovable con vasta presencia en Canadá y Estados Unidos.

Algonquin, de la mano de Liberty Power, participa directa o indirectamente como accionista en una treintena de instalaciones energéticas. Por medio de Liberty Utilities, opera en el área de los servicios públicos de agua, electricidad y gas, abasteciendo a 750 mil clientes en Estados Unidos; y en distribución de agua y tratamiento de aguas residuales, cuenta con 159 mil conexiones de clientes también en ese país.

‘Sabemos que la comunidad está a la espera de mejoras en la red de Essal’

Greg Sorensen reconoce que en APUC han seguido de cerca la actualidad nacional y que el triunfo del Apruebo en el plebiscito estuvo dentro de la ecuación, pero no temen un cambio en las reglas del juego.

‘Los resultados del domingo no cambian nuestros planes de ser un inversionista de largo plazo en Chile ni tampoco nuestra mirada positiva del país o de los activos de Essal en las regiones de Los Lagos y de Los Ríos. Nuestra posición al respecto no se vio afectada. Por otro lado, los niveles de deuda de Chile respecto de su PIB, previo a la pandemia, lo posicionaron mejor que otros países para enfrentar shocks económicos como el que estamos viviendo hoy’, comenta.

‘A largo plazo, confiamos que Chile será un país exitoso y lo va a hacer bien, tenemos fe en las personas, vienen muchos cambios, pero también muchas oportunidades’, agrega.

En este sentido, el ejecutivo adelanta que la empresa canadiense está dispuesta a realizar las inversiones que sean necesarias en Chile, pero declina entregar nuevos montos, porque estos serán determinados según sean las necesidades de la operación local. ‘Sabemos que la comunidad está a la espera de mejoras en la red de Essal y puedo confirmar que nuestro grupo está comprometido con hacer las inversiones necesarias que mejorarán el sistema para las comunidades locales, todo hecho siempre en acuerdo con la SISS’, puntualiza.

De este modo, continuarán con el plan de inversiones que Essal ya había puesto en marcha, pero al mismo tiempo, evaluarán opciones adicionales, luego de recoger las impresiones tanto del equipo local de la sanitaria, las autoridades locales y nacionales, y también de la comunidad.

‘Como grupo, Algonquin tiene un programa de inversiones a cinco años, que contempla US$ 9.200 millones, lo que evidencia nuestro compromiso con realizar inversiones donde vemos que existe una necesidad y un marco legal apropiado que nos permita capitalizar esa inversión. Las inversiones que Essal necesita ya están siendo consideradas dentro de este plan de US$ 9.200 millones que le acabo de mencionar’, detalla.

Dentro de los temas que Sorensen tiene identificados en la categoría de ‘urgentes’ está el solucionar la infiltración de aguas lluvias en el sistema de aguas servidas en Puerto Montt. ‘Aquí queremos compartir toda la expertise operacional de Algonquin/Liberty, ganada en las más de 14 jurisdicciones que manejamos, y traer estos estándares internacionales y buenas prácticas a las operaciones de Essal’, revela.

¿Piensan cambiar el nombre de la empresa? El ejecutivo no lo descarta, pero señala que más que lanzar una nueva marca, se van a enfocar en acciones concretas que demuestren que son capaces de entregar un servicio confiable.

‘Podemos tener una nueva marca y nombre, pero eso no va a devolver la confianza. Vamos a tener que demostrar que como inversionistas y proveedores de servicios vamos a cumplir lo que dijimos, vamos a mejorar el sistema, demostrando con acciones nuestras palabras’, indica.

¿Han evaluado implementar cambios en la administración actual de Essal y a nivel de sus ejecutivos? Sorensen precisa que lo primero es reunirse con los equipos locales, y destaca el compromiso del equipo de Essal para sacar adelante el plan de inversiones que permitirán dar un servicio seguro y confiable a sus consumidores.

Respecto de la iniciativa que se discute en el Congreso y que busca extender la prohibición que existe hoy de corte de los servicios básicos por no pago, el ejecutivo reconoce estar al tanto de la situación y asegura que Essal acatará lo que disponga la ley.

‘Somos conscientes de las dificultades que la pandemia ha traído consigo y consideramos tremendamente importante encontrar soluciones apropiadas que protejan a las personas más vulnerables que se hayan visto afectadas. Nuestro compromiso es trabajar con las autoridades para hacer ese proceso posible’, concluye.

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