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¿Qué es el Plan de Invierno en la industria de agua potable y saneamiento? Conoce algunas de las acciones desplegadas en las ciudades del país

El Plan de Invierno es un conjunto de estrategias técnico-preventivas que las empresas de agua potable y saneamiento coordinan con las autoridades nacionales y locales ante la llegada de la temporada de lluvias y bajas temperaturas. Su objetivo central es mitigar los efectos de las contingencias climáticas urbanas, evitar inundaciones o rebases en las calles, y resguardar la continuidad de los servicios esenciales de agua potable y saneamiento para las familias. 

Para las empresas sanitarias, realizar este plan es una tarea muy relevante de responsabilidad y compromiso. Las ciudades dependen de un sistema de recolección de aguas servidas (alcantarillado) que está diseñado exclusivamente para transportar los desechos domésticos de los hogares. Cuando se presentan lluvias intensas, es posible que el agua lluvia llegue al alcantarillado, provocando rebases y la infraestructura se ve sometida a un estrés extraordinario. Por ello, a nivel nacional, la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) instruye de manera formal a todas las empresas del sector la implementación de estos planes, abarcando el cuidado y monitoreo de los más de 35.0000 kilómetros de redes de alcantarillado existentes en el país. 

Cabe recordar que el diseño, construcción y operación de los sistemas de aguas lluvia en las ciudades corresponde en primera medida al Ministerio de Obras Públicas, y en segundo lugar, al Ministerio de Vivienda, a través del Serviu.

Resiliencia: Un trabajo de 365 días al año

Aunque el Plan de Invierno suele activarse con fuerza de manera pública y mediática durante estos meses, la preparación y fortalecimiento de la infraestructura sanitaria no se detiene el resto del año. Debido a los severos efectos del cambio climático —que se manifiestan en lluvias cada vez más concentradas, sequías prolongadas o eventos climáticos extremos— y a la necesidad de gestionar diversas emergencias, la industria trabaja de forma ininterrumpida de enero a diciembre. La resiliencia de las ciudades frente al clima de hoy y el futuro se construye día a día mediante planificación, renovación de matrices, incorporación de tecnologías de monitoreo y robustecimiento de los sistemas de respaldo hídrico. 

A continuación, revisamos los principales ejes de acción y ejemplos de cómo las empresas de agua potable y saneamiento del país, están desplegando estas medidas preventivas en los distintos territorios:

  1. Limpieza a gran escala y tecnología de punta

La mantención de las redes de recolección de aguas servidas combina un despliegue logístico masivo con tecnologías avanzadas de diagnóstico:

  • Región Metropolitana: Aguas Andinas supervisó su despliegue preventivo en la comuna de Ñuñoa. La compañía de servicios medioambientales opera una red que supera los 11.000 kilómetros de extensión, utilizando una flota especializada de camiones de limpieza y desobstrucción junto a tecnología de vanguardia que incluye inspecciones robotizadas, acústicas y televisivas. Estas labores preventivas se focalizan en la detección de puntos críticos para mitigar los riesgos de colapso antes de los frentes de mal tiempo
  • Región de Valparaíso: Esval ejecuta un despliegue intensivo entre los meses de abril y septiembre, focalizado en la limpieza de más de 170 kilómetros de redes de colectores en la región. El objetivo de este esfuerzo es prevenir de forma dirigida los rebases de aguas servidas y minimizar el impacto de las lluvias intensas en las zonas urbanas. 
  • Región del Maule: Nuevosur proyecta la mantención preventiva de cerca de 140 kilómetros de redes de alcantarillado en la región, utilizando también inspección televisiva robotizada para diagnosticar de forma anticipada el estado de las tuberías.
  • Regiones de O’Higgins, Ñuble y Biobío: Essbio desplegó su plan de manera transversal en sus zonas de operación, proyectando la mantención de más de 254 mil metros de redes mediante tecnología robotizada de última generación para anticipar fallas estructurales. 
  • Región de Los Ríos y Los Lagos: Suralis dio el puntapié a su estrategia invernal en la comuna de Panguipulli, Región de Los Ríos, estructurando un plan que combina el monitoreo operativo de sus instalaciones con intensas campañas de difusión destinadas a mitigar el ingreso irregular de aguas lluvias y resguardar la continuidad del servicio ante eventos meteorológicos complejos.
  1. Cooperación público-privada ante emergencias y en las cuencas

El Plan de Invierno requiere un monitoreo continuo y una alianza estratégica con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), la SISS y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred). Las empresas de agua potable y saneamiento ejecutan protocolos de activación y planes de contingencia para eventos como cortes de energía o altas turbiedades en los ríos, mediante labores críticas que incluyen: 

  • Mantención de captaciones y bocatomas de agua potable. 
  • Instalación y operación de generadores de respaldo eléctrico para asegurar la continuidad del servicio ante fallas en el suministro eléctrico general. 
  • Sellado preventivo de tableros eléctricos y sistemas de control. 
  • Coordinación ante frentes complejos: En el lanzamiento de Aguas Andinas, el subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, subrayó que los planes preventivos de las sanitarias protegen a cerca de 6 millones de familias, especialmente ante la proyección de lluvias intensas asociadas al fenómeno de «El Niño». Estas acciones público-privadas se alinean con la Operación MOP Invernal 2026, potenciando la resiliencia en cauces, quebradas y colectores.
  • Articulación en el territorio: Alcaldes como Sebastián Sichel (Ñuñoa) y Rodrigo Valdivia Orias (Panguipulli) han relevado el valor de estas alianzas para potenciar las labores locales de los municipios, enfatizando que los esfuerzos del Estado y las empresas deben complementarse obligatoriamente con la corresponsabilidad de los ciudadanos desde sus hogares.
  • Gestión del riesgo y resiliencia: Esval reforzó este enfoque participando en la Feria Provincial de Gestión de Riesgos de Desastres en Quillota, promoviendo junto a delegaciones y alcaldías locales la educación y preparación comunitaria frente a diversos escenarios adversos y de emergencia.
  1. El rol de la comunidad: Cuidado del alcantarillado y medidores

La infraestructura sanitaria requiere del compromiso ciudadano para operar a su máxima capacidad. En este ámbito, las empresas desarrollan dos líneas de trabajo directo con los vecinos: 

  • Evitar el uso del alcantarillado como vertedero: El volumen de basura extraído evidencia un desafío cultural complejo. Aguas Andinas reportó que solo durante 2025 se extrajeron 4.172 toneladas de residuos desde los ductos de Santiago, encontrando objetos insólitos y altamente dañinos como neumáticos, baterías de autos, material de construcción, textiles y aceites solidificados. Essbio reporta que retira cerca de 300 toneladas mensuales de residuos ajenos al sistema en sus regiones, mientras que Nuevosur ya registra la extracción de 70 toneladas de desechos. El sector reitera el llamado urgente a no incorporar basuras, escombros ni conectar las bajadas de aguas lluvias a la red de aguas servidas, ya que esto sobrepasa la capacidad de las tuberías y genera rebases en la vía pública o interiores. 
  • Protección ante bajas temperaturas y heladas: El invierno también trae heladas que pueden congelar y romper los medidores, interrumpiendo el suministro. Las autoridades y empresas llaman a proteger estas instalaciones. Como ejemplo de apoyo directo, Aguas Araucanía desplegó cuadrillas de sus equipos de Comunidad y Clientes en la comuna de Lautaro para realizar recorridos en terreno, revistiendo de forma prioritaria los medidores de adultos mayores y personas con movilidad reducida. En tanto Suralis ha reforzado el llamado a mantenerse atentos al pronóstico del tiempo y proteger proactivamente el medidor utilizando materiales aislantes de fácil obtención, tales como cartón, madera, plástico polietileno o plumavit. 

A través de esta orquestación de esfuerzos técnicos, inversiones en mantención y colaboración comunitaria, la industria de agua potable y saneamiento trabaja de manera anticipada para resguardar la continuidad de los servicios esenciales de las ciudades del país.

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